|
Fotos |
Global Express Tours » Español » Perú » Cultura » La leyenda de los Gigantes del Norte: el origen de Tumbes y Quito
19 Enero, 2010
La leyenda de los Gigantes del Norte: el origen de Tumbes y QuitoEscrito por Cmanrique En el norte del Perú existen diversos tipos de mitos que intentan explicar el origen de su civilización, las cuales permanecen vigentes en la historia en sus nombres y en sus expresiones artísticas. Una de las más interesantes es la leyenda de los hombres gigantes llegados desde el mar y que dominaron estas tierras hasta la llegada de los Moches, Chimúes e Incas.
Una historia con un trasfondo político Luego del reinado de Pachacútec y Túpac Yupanqui, el imperio se hizo tan grande que el Inca no podía estar solamente en Cuzco. Huayna Cápac, el Inca regente, decidió mantener las fronteras que sus antecesores conquistaron y para ello se valió de sus hijos Huáscar, nacido en Cuzco, y Atahualpa, nacido en Quito. Ambos príncipes se convirtieron en generales y comandaban los ejércitos del Imperio, protegiéndolo de alguna invasión extranjera. Siendo ya viejo, Huayna Cápac decidió residir permanentemente en Quito junto con su hijo Atahualpa y cuando llegó el momento de decidir quién sería el próximo Inca, sucedió una debacle que fragmentó al Imperio en dos. Huayna Cápac cayó enfermo de viruela, enfermedad que los españoles trajeron a América, por lo que decidió que sería Ninan Cuyochi, el tercer príncipe, el próximo Inca y que Huáscar quedaría como regente en el Cuzco. Muerto el Inca, pronto Cuyochi también murió de viruela, por lo que Huáscar había quedado como el nuevo Inca, con residencia en el Cuzco. Atahualpa, celoso de su hermano, se levantó en armas y se declaró a sí mismo como el nuevo Inca con residencia en Quito, por lo cual el Imperio se rompió en dos y ambos Incas lucharon por el poder. Los incas tenían la costumbre de cambiar su historia para recordar solamente las victorias y olvidar a los malos gobernantes. Por ello, Atahualpa modificó la historia oficial del Incario y creó la Leyenda de los Gigantes del Norte, para justificar así su legado como descendiente de Manco Cápac y que éste era norteño, como él. La leyenda Cuenta la historia de la existencia de unos hombres gigantes llegaron desde la Isla de Santa Elena en balsas de juncos y eran el doble de estatura que los indios nativos, con grandes ojos y sin barba. Su especialidad era la pesca, por lo que lo consumían en grandes cantidades. Algunos llegaron desnudos y otros cubiertos de pieles. Su temperamento era feroz y como no tenían mujeres, tomaron por parejas a las indias del lugar, pero su carácter violento terminaba por matarlas. Los indios, para protegerse, huyeron del lugar y estos gigantes fueron castigados por los dioses con su exterminio. Los que sobrevivieron, fueron presa de la ira del cacique Tumbe, quien restauró el orden y fundó el asentamiento de Sumba, en el borde de la actual frontera entre Perú y Ecuador. Tumbe tenía dos hijos: Quitumbe, valeroso, sereno y sagáz; y Otoya, ambicioso. Para no luchar entre ellos, Quitumbe salió de la ciudad y partió hacia el norte, donde fundó el pueblo de Tumbe, en honor a su padre y se estableció tranquilamente con los indígenas del lugar. Su hermano Otoya, en cambio, llevó a Sumba a la perdición de los placeres de la carne, cosa que no fue del agrado de los dioses. Ellos decidieron que debían ser castigados por sus pecados y los gigantes resurgieron para darles escarmiento. Al oír Quitumbe que su hermano había caído preso de la ira de los gigantes, decidió internarse en las serranías y fundó la ciudad de Quito. Ahí armó un gran ejército y se fue a rescatar a su familia en Sumba, venciendo y exterminando a los gigantes. Quitumbe, viéndose vencedor, decidió seguir avanzando hacia el sur y conquistar más tierras para su nuevo Imperio, el cual se extendió desde Quito hasta el valle del Rímac, donde falleció. Uno de sus descendientes fue Cuayanay, quien era muy hermoso. Atrajo a Cigar, la hija de un curaca del valle de Pachacamác. Fue perseguido por sus huestes y huyó hacia el norte y tuvo a Atau, quien fue padre de Manco Cápac. En esta leyenda, Manco Cápac, a los 30 años, partió hacia el sur para conquistar el Cuzco y formar desde ahí lo que fue el Imperio de los Incas, del cual Atahualpa es su descendiente. Imagen: CampoCiudadTV Tags Blogalaxia: Misticismo, Perú, Ecuador, Quito, Tumbes, Cuzco, Historia, Atahualpa, Imperio Incaico. Artículos Relacionados
Escribe tu comentario
Tú puedes escribir y compartir tu historia, da click aquí :)
|
Gurus de Global Express
Nube de Tags
Últimos artículos
![]() ![]() ![]() Últimos viajeros
El clima en tu localidad
|













