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Global Express Tours » Español » Perú » Cultura » La Leyenda de Naylamp: el origen de la civilización norteña
Desde tiempos inmemoriables, tanto en México como en Perú, existen las historias de viajeros que llegaron desde una tierra muy lejana a un poblado que luego se convirtió en la capital de una civilización muy avanzada. Uno de esos relatos es la Leyenda de Naylamp, un personaje muy importante de la costa de Lambayeque que se dice que enseñó a los Mochicas las artes que los encumbraron como una de las civilizaciones más poderosas hasta la llegada de los Incas. Los historiadores han estudiado tres diferentes teorías, basados en la similitud en la arquitectura y cultura Moche con otras regiones del mundo. La primera versión nos narra la historia de un viajero que llegó desde Indochina hasta el Perú, perdido por una tormenta. La segunda nos narra un posible origen maya – la opción más aceptada – y la tercera, que venía de la isla de Puná, cercana a las costas del Perú. Según el historiador José Kimmich, quien estudió el origen de la Cultura Chimú, publicó un estudio en 1917 que afirma que la civilización norteña tiene muchas similitudes con las civilizaciones arcaidas de Indochina. Además, ofreció algunas similitudes lingüísticas, arquitectónicas y fisioológicas, debido al parecido entre los indios norteños y los indochinos. Su mayor sustento es que hace diez siglos, los chinos navegaban hasta mar adentro y en mal tiempo, pueden haber llegado hasta California y seguir la línea costera hasta llegar al Perú. Sin embargo, no existe alguna evidencia tan fehaciente como los parecidos existentes entre los grabados mochica y los maya, tal como sugiere el arqueólogo alemán Clement Marham. El teoriza que Naylamp llegó al Perú por la Corriente del Niño en búsqueda de refugio de algún desastre que ocurriera en el Imperio Maya por esos tiempos. Naylamp llevó piezas de cerámicas y se dedicó a enseñarle a los moches las técnicas por las cuales luego se volvieron famosos. Además, los nombres de algunas ciudades y personas en la actualidad tienen mucha similitud con las lenguas maya y mahua. La leyenda histórica de Lambayeque En el año 1586, el cronista Miguel Cabello de Balboa fue el primero en registrar una leyenda india que hablaba de la llegada de Naylamp a las costas de Lambayeque: un gran señor que llegó del mar con su esposa Ceterni y una gran cantidad de concubinas y soldados. Una flota de mercaderes desembarcó en las playas y erigieron un templo, llamado Chot, y en el colocaro el ídolo Yampallec. Vivieron muchos años en compañía de los loales hasta que le llegó el momento de dejar este mundo. Para proteger su origen divino, su familia creó el mito que Naylamp había volado hacia el cielo, causando que los siervos tomaran sus botes y salieran en su búsqueda. Al desaparecer, Cium, su heredero, gobernó muchos años y tuvo doce hijos. Formó un gran gobierno y al morir, se lo legó a sus sucesores: Escuñain, Mascuy, Cuntipallec, Allascunti, Nofanech, Mulamuslan, Llameooll, Lapinat-cum, Acunta y Fampellec. Todos gobernaron por un breve tiempo el imperio de su padre hasta que el último de los hermanos fue tentado por el demonio e intentó relocalizar el imperio en otro lugar, por lo que sufrió el castigo de los dioses con un diluvio de 30 días y tierras infértiles. Ese fue el último gran rey de los hombres de Naylamp, quienes fueron conquistados por el Gran Chimú, quien colocó como monarca a uno de sus lugartenientes. De los descendientes de Naylamp, ninguno sobrevivió. Imagen: Anchoveta.net Blogalaxia Tags: Misticismo Perú Lambayeque Leyendas Naylamp Mochica Chimú Related posts# 1 Escrito por Jorge B. Hoyos Ty. | 20 January, 2010 | 13:10:34
Señores: Permítanme protestar. Todos estos científicos extranjeros, alemanes en particular, desde Max Uhle para acá, de lo único que tratan de convencernos es que, esencialmente, los peruanos no somos dueños de nada. No tenemos ancestros propios, todo nos vino de afuera, existimos gracias a desde mongoles hasta expertos navegantes oceánicos (¡edad de piedra!) que cruzaron el océano Pacífico o el Atlántico. Cualquier teoría es buena para depreciar el origen propio y auténtico de la humanidad americana y peruana en particular. Similitudes siempre se podrán encontrar y acomodarlas convenientemente para convertirlas en demostrativas, cadenas genéticas inclusive, que se dan de bruces con los avances de los estudios líticos en Sudamérica. Sólo diré un par de cosas: a) las hojas de las plantas más disímiles tienen estructuras y característica similares en cualquier parte del planeta; b) los griegos antiguos contaban con base uno a diez; los Incas también, pero no porque algún ateniense viniera a contarles cómo hacer… a los griegos y a los Incas se les ocurrió tomar a sus diez dedos como referencia de contabilidad. En cualquier parte de la Tierra, quienes tomaron el poder por añadidura se endiosaron con lo imaginativamente más conveniente y Naylamp no fue una excepción. Como para conocer su realidad, nadie puede retroceder en el tiempo y tampoco ha dejado narración propia, toda especulación bien adornada parece que sirve. Mi propio análisis (¡propio; ni de origen, ni de influencia extranjera!) dice que las costas peruanas actuales no son las mismas que las de hace 20.000 años; que existe una gran fosa marina paralela y cercana con profundidades de 6.000 m y mayores; que las playas estaban algunos kilómetros hacia el Oeste y unos 130 m más abajo. Eran épocas de glaciación pero con temperaturas y buenas condiciones de habitabilidad en el entorno de la línea ecuatorial (entre los paralelos de Cáncer y Capricornio, el rigor de las glaciaciones ha ocurrido al norte y al sur de tales paralelos). Bien: los ancestros de Naylamp, los ancestros de los mochicas seguramente evolucionaron y se desarrollaron, desde lo más primitivo, kilómetros más hacia el Oeste y un orden de 100 m más abajo (en lo que me permito llamar “las costas profundas del Perú”). Y desde allí vinieron a posiciones que hoy reconocemos; sin más remedio, obligados por el progresivo aumento del nivel de los mares a medida que cedía la última glaciación (e ingresaba en la etapa ascendente del periodo interglacial en que vivimos). Conclusión: ¡Claro que Naylamp vino del mar! Y ¡era cien por ciento y legítimamente peruano! Gracias por su atención y cordiales saludos. Mis opiniones al respecto pueden leerlas en “Adhesión a Julio César Tello” disponible en http://www.aindajbh.com.ar/public.htm Write your comment
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